Francisco Diego Pérez del Castillo nace en Valladolid en 1605, hijo de un próspero mercader de telas. Fascinado desde niño por las historias de soldados y tierras lejanas, a los dieciséis años abandona su hogar, su familia y a Leonor, su primer amor, para alistarse en los temidos Tercios de Su Majestad.
Lo que comienza como una búsqueda de gloria se convierte en una vida marcada por el barro, la pólvora, la amistad y la pérdida. Francisco recorre el Camino Español, combate en Breda y Nördlingen, conoce el amor, forma una familia y ve caer a muchos de los hombres que se convirtieron en sus hermanos.
En 1643, tras más de veinte años de servicio, el destino lo conduce a Rocroi. Rodeado por el ejército francés, Francisco combate entre los últimos españoles que se niegan a abandonar la formación. Herido y viendo morir a sus camaradas, descubrirá que la mayor victoria de un soldado no consiste en alcanzar la gloria, sino en sobrevivir para regresar junto a aquellos que ama.
Décadas después, convertido en esposo, padre y abuelo, Francisco decide escribir sus memorias para que los nombres de quienes quedaron atrás jamás sean olvidados.